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Estas 5 Dietistas Latinas Acogen Los Alimentos Básicos Culturales

Food pyramid of traditional Latinx food staples.

Amelia Manley / Verywell

Los alimentos básicos comunes en las comunidades latinas, como el arroz blanco o amarillo y las tortillas, son frecuentemente algunos de los primeros platillos que las personas en espacios de salud y bienestar sugieren recortar al intentar tener una dieta saludable. Pero algunos dietistas están tratando de cambiar eso.

En su lugar, quieren que las personas mantengan un estilo de vida saludable sin sacrificar su cultura. 

Algunos nutricionistas y dietistas se han empezado a expresar sobre por qué una falta de representación puede ser dañina para los latinos y otras personas de color que buscan ayuda para formar una mejor relación con la comida.

Solamente 6% de los dietistas actuales se identifican como hispanos o latinos, según la Academia de Nutrición y Dietética. 

“Al entrar en el espacio académico de la nutrición aprendiendo sobre las ‘comidas saludables’ rápidamente vi un borrado de las comidas que crecí comiendo y una sobre aceptación de comidas que se consideran ‘saludables,'” Zariel Grullón, RDN, CDN, una dietista registrada en el área de la ciudad de Nueva York que educa a las personas de color sobre la nutrición por medio de su blog, No More Chichos, le cuenta a Verywell. “Esto me inspiró a comprometerme a trabajar en este espacio para que las personas se puedan sentir representadas y escuchadas cuando le hablan a un dietista, para que puedan tener a alguien que entienda sus comidas, su cultura, y ayudarles de una manera imparcial.”

Verywell habló con cinco dietistas latinas que compartieron cómo combaten este tipo de mensajes para ayudar a las personas a basar sus dietas alrededor de comidas ricas en nutrientes y cultura.

Todo Empieza Con La Educación

Cuando Krista Linares, RDN, una dietista registrada y dueña de Nutrition con Sabor en Los Ángeles fue diagnosticada con el síndrome de ovarios poliquísticos y múltiples alergias alimentarias en los principios de sus 20s, batallaba con encajar sus comidas culturales con los consejos que leía en línea sobre cómo manejar sus condiciones.

“Las comidas familiares se convirtieron en una fuente de estrés para mí porque yo quería manejar mi salud, pero sentía que eso me estaba apartando de mis comidas culturales, y a su vez, de mi comunidad,” Linares le cuenta a Verywell. “Al empezar a aprender más sobre la nutrición, me di cuenta de que el problema no era que mis comidas culturales no cabían en una dieta saludable, sino que la gente que proveía recursos de nutrición no sabía sobre mis comidas culturales, y que no había recursos que conectaran la nutrición con la cultura de la comida latina.” 

¿Por qué algunos profesionales de la nutrición frecuentemente les aconsejan a sus pacientes evitar los alimentos básicos latinos? Según Malena Perdomo, RDN, una dietista registrada y educadora certificada en diabetes en Denver, Colorado, muchos de ellos no están educados en las culturas que son diferentes a las suyas.

“Nuestra profesión necesita más estudiantes diversos y más profesionales con antecedentes diversos, la cual es una de las razones por las que me hice profesora de tiempo parcial de nutrición,” Perdomo le cuenta a Verywell. “Hay competencias culturales y [recursos educativos] disponibles para los RDN, pero necesitamos más investigación sobre qué funciona en nuestras comunidades, y menos ideas típicas de salud y bienestar.”

Según Starla Garcia, MEd, RDN, LD, una dietista registrada y dueña de The Healthy Shine en Houston, Texas, ya que muchos dietistas no-latinos no están educados en el asunto, se pueden sentir inseguros sobre cómo abordar discusiones de comidas culturales del todo.

“Para mí, puede ser más fácil interactuar con varias poblaciones, aunque soy latina y ese es mi antecedente, ya que he tenido ese entrenamiento en mis posiciones anteriores trabajando en un ambiente de hospital en una ciudad muy diversa,” García le cuenta a Verywell. “Sin embargo, es posible que muchos de mis colegas en partes metropolitanas menos diversas del país no hayan [trabajado con comunidades diversas] y se beneficiarían de entrenamiento en competencia cultural y enfocado en la sensibilidad.”

La Comida Tomada Fuera de Contexto

Además de la denigración de ciertas comidas, Linares nota que otro fenómeno interesante está actualmente infiltrando el espacio de la nutrición: algunas comidas históricamente latinoamericanas están siendo readaptadas como supercomidas.

“Las semillas de chía, por ejemplo, han visto un mercadeo tan agresivo hacia las mujeres de clase media alta enfocadas en la salud, que ya no es sabido comúnmente que en realidad son una comida latinoamericana,” dice ella. “Hay una dinámica en la cual algunos dietistas realmente acogen estos ingredientes por sus beneficios de salud, mientras que otros los rechazan como marcadores de elitismo dietético. Pero ninguno de los dos grupos entiende realmente el punto más importante de que hemos tomado esta comida fuera de su contexto cultural.”

Aunque es posible que los dietistas no-latinos acepten algunos ingredientes individuales, Linares dice que aún tratan de colocarlos en el contexto de patrones de comidas americanos y eurocéntricos.

“Es posible que los dietistas recomienden que la gente escoja entre arroz o frijoles para hacer espacio para más vegetales o proteína en sus platos, cuando para muchos latinos, estas dos comidas deben ir juntas culturalmente, y nutricionalmente, se complementan también,” dice ella.

Qué Quiere Decir Esto Para Usted?

Más dietistas están ofreciendo sesiones remotas o virtuales y no solo visitas en persona, lo cual facilita que las personas accedan a profesionales que puedan servir sus necesidades mejor. Puede usar Diversify Dietetics para encontrar un dietista de color.

No Hay Talla Única Para Los Latinos

El entender la comida en el contexto de la vida de un individuo importa también. Es por eso que, cuando debe crear un plan nutricional para sus clientes latinos, Perdomo usa un método individualizado.

“Venimos de tantos países diferentes que no podemos generalizar y asumir que todos los latinos comen las mismas comidas,” dice Perdomo. “Similarmente, solo porque soy RDN latina no quiere decir que soy experta en todas las culturas latinas.”

Perdomo trabaja con sus clientes en cómo mantener sus comidas favoritas como parte de sus planes de nutrición. A la vez, ella les ayuda a pensar en cómo se preparan esas comidas y dónde pueden hacer cambios para mejorar su salud en general.

“Animo a las personas a deshacerse de la mentalidad de que ciertas comidas, como las tortillas, por ejemplo, son ‘malas’ y que no pueden comerlas,” dice ella. “Hay mucha desinformación y obsesión con las dietas, también dentro de nuestra propia cultura. Esto les hace daño a muchas personas, a mi profesión y a lo que hacemos.”

Gabrielle Mancella, MS, RD, LDN, una dietista registrada en Orlando, Florida, también educa a sus clientes sobre las comidas que comen típicamente para que puedan escoger dónde ajustar su consumo basado en lo que les gusta o no les gusta.

“Con algunas comidas simplemente no es una opción eliminarlas completamente. Por ejemplo, el arroz, las lentejas, y las tortillas a base de maíz son alimentos básicos [en culturas latinoamericanas],” Mancella le cuenta a Verywell. “Es importante que el cliente entienda qué son estas comidas y cómo afectan su salud. Todas son altas en carbohidratos. De ahí, pueden sentirse empoderados para escoger qué quieren limitar o restringir en cada comida y alternar diferentes alimentos.”

Deshacerse de La Culpabilidad

Aún así, muchos nutricionistas fallan en tomar en cuenta las consideraciones culturales. Esto puede conducir a tensiones en la relación de los clientes latinos con la comida.

“Algunos de mis clientes han compartido conmigo que han sentido que no hay suficientes dietistas ahí afuera que tomen sus comidas culturales en cuenta y que entiendan que es importante para ellos poder mantenerlas,” dice García. “No quieren la culpabilidad que viene con la idea de que dejaron la dieta que el dietista anterior les dio, pero quieren afirmación de que no era que no estaban suficientemente motivados, sino que el plan no calzaba en su estilo de vida porque tenían necesidades culturales que no estaban siendo cumplidas o satisfechas.”

En sus conversaciones con sus clientes, Grullón trata de hacer a un lado estos sentimientos de culpabilidad.

“Una de las primeras preguntas que les hago a mis clientes es ‘¿cuál es su comida favorita?’ porque creo que ese es un punto de partida muy importante en la conversación para romper el hielo y ayudarlos a entender que yo no voy a demonizar sus elecciones de comidas,” agrega Grullón. “Eso también me da un mejor sentido de cómo se relacionan con esas comidas: ¿Sienten culpabilidad al compartir? ¿Están felices de contarme sobre esto? Si hay culpabilidad, rápidamente elimino [esos sentimientos] comunicando que la comida es neutral y que mi trabajo aquí no es decirles qué pueden y no pueden comer.”

Cómo Abogar Por Uno Mismo y Su Cultura

Linares enfatiza la importancia de que los clientes aboguen por sus comidas culturales y pongan límites en su trayecto de salud y nutrición.

“Es apropiado que un dietista haga recomendaciones sobre cómo come, sirve, y raciona sus comidas y que enfatice los nutrientes, pero no es apropiado que un dietista le diga que elimine completamente una comida, a menos que tenga una alergia, especialmente cuando tiene significado cultural o emocional para usted,” dice ella. “Una relación con un dietista requiere confianza y franqueza. Cualquier dietista no-latino estará abierto y dispuesto a aprender. Pero si encuentra que debe explicar sus comidas culturales o responder preguntas sobre su cultura más frecuentemente, es su decisión determinar si esa dinámica funciona para usted o no.”

García agrega que es importante que los clientes discutan cómo están conectados a sus culturas más allá de la comida.

“Trabajar con un dietista que va a tomarlo en cuenta como una persona completa y darle un método holístico le ayudará a las comunidades de color a entender e implementar la salud de una manera que pueda preservar su cultura,” dice ella.

Sobre todo, Grullón dice que los dietistas deben ver a los clientes como individuos. Su profesional de la salud no debería ponerlo en una caja basado en su demográfica.

“Solo usted conoce su cuerpo y cómo y qué come. Si un proveedor (doctor, dietista, etc.) hace suposiciones sobre lo que usted come, respire profundo y corríjalo,” dice Grullón. “Al hablar con un dietista no BIPOC [negro, indígena o persona de color], enfóquese en las metas que son importantes para usted—desde movimiento hasta las comidas—las metas que hagan como equipo deben relacionarse a lo que usted quiera mejorar.”

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