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En Medio de las Reaperturas Escolares, Los Maestros Latinos Sufren Por Su Salud Mental

Latinx heritage month.

Amelia Manley / Verywell

Puntos Clave

  • Tener que navegar el aprendizaje en persona este otoño está afectando seriamente la salud mental de los maestros latinos.
  • Los CDC reportan que la comunidad latina está experimentando niveles desproporcionadamente altos de depresión, abuso de sustancias y pensamientos suicidas relacionados al COVID-19.
  • El estigma alrededor de la salud mental en la comunidad latina, además de la falta de recursos para los educadores, hace que sea difícil que los maestros latinos busquen ayuda.

Este otoño, a pesar del aumento en infecciones que trajo la variente Delta, Sofia Goetz está de regreso en el salón de clase. Ahora, su día lectivo consiste en el uso sin fin de gel desinfectante, distribuir mascarillas a los estudiantes olvidadizos, y recordarles a los compañeros que mantengan la distancia y que no se abracen. 

Los maestros están bajo muchísima presión. La mayoría debe asegurarse de que los estudiantes estén siguiendo los protocolos de seguridad mientras tratan de ponerse al día después de 18 meses de pérdida de aprendizaje. Y al mismo tiempo deben estar preparados para cambiar sus lecciones al formato de instrucción remota en cualquier momento.

Manejar esta presión adicional causada por la pandemia del COVID-19 no ha sido fácil para los educadores.

“Nunca he visto este tipo de estrés,” Goetz le dice a Verywell. “Es una profesión estresante en general, pero las personas están sintiendo pánico, desmoronándose y queriendo dejar la profesión totalmente.”

Goetz enseña historia en una escuela secundaria en Lynn, Massachusetts. Durante el año lectivo del 2019-2020, Goetz enseñó principalmente en línea, con una corta reapertura que resultó en un retorno al aprendizaje remoto. Aún así, como tantos otros, se preocupaba constantemente por el COVID-19, ambos por ella misma—habiendo luchado contra el lupus—y sus familiares inmunocomprometidos.

¿Qué es el lupus?

El lupus es una enfermedad autoinmune crónica caracterizada por inflamación crónica que causa dolor, fatiga, hinchazón, lesiones en la piel, rigidez articular, y efectos adversos para la salud que pueden impactar el corazón, los pulmones, las células sanguíneas, los riñones y/o el cerebro.

La escuela de Goetz es una de cientos de miles por todo el país que no están ofreciendo instrucción remota este otoño. El retorno al aprendizaje en persona no será simple. Desde ahora, los maestros están siendo forzados a navegar cambios constantes en los protocolos de seguridad, al igual que las guerras contenciosas sobre los mandatos al respecto de las mascarillas y las vacunas. Este año y medio pasado está cobrando un precio muy alto en la salud mental de los maestros.

Los maestros latinos están en una posición particularmente vulnerable. Un reporte reciente de Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) encontró tasas más altas de depresión, abuso de sustancias y pensamientos suicidas relacionados al COVID-19 entre las personas latinas. Ya que la salud mental es aún considerada tabú en partes de la comunidad, muchos maestros latinos tienen mucha dificultad en recibir el apoyo que necesitan.

Manejar Una Carga Laboral Aumentada

Para Jennifer Gutiérrez, una maestra de matemáticas en una escuela intermedia en el Sur de California, uno de los desafíos más grandes durante la pandemia ha sido manejar la carga de trabajo aumentada. “Casi nunca apago mi computadora porque es una pandemia y nos han dicho que debemos estar disponibles y flexibles,” le cuenta a Verywell.

En Massachusetts, Goetz está en una situación similar. Ella tiene horas de oficina dos veces al día, y además hace citas individuales con estudiantes que están teniendo dificultades—aún si tienen que ocurrir durante los fines de semana. Estas causas de estrés adicionales tienen un impacto físico también.

“Mis problemas de articulaciones y musculares han empeorado mucho durante este último año,” dice Goetz. “Tenía dolor físico atribuido al estrés.”

Los maestros no solo están trabajando horas más largas, sino que el COVID-19 agregó un nivel más a sus trabajos. Según Sabrina Cordero, una maestra de biología en una secundaria de Los Ángeles, mantener los protocolos de seguridad es una parte nueva de sus responsabilidades diarias.

“Ya no me siento como solamente una maestra,” le cuenta Cordero a Verywell. “También he tomado la responsabilidad de la salud de todos. No se nos ha comunicado, pero es una expectativa.”

Goetz está de acuerdo, notando que el monitoreo constante y la ejecución de los lineamientos de seguridad agregan a su carga laboral que ya era intensa. 

“Siempre está en el fondo de tu mente mientras enseñas: asegúrate de que los chicos tengan su mascarilla puesta, asegúrate de que estén manteniendo la distancia social,” agrega Goetz. “Ellos quieren abrazarse, pero tú tienes que asegurarte de que no lo hagan.”

Servir Como Educadores Sobre las Vacunas

Este otoño, ninguno de los maestros con los que habló Verywell tuvo la opción de enseñar remotamente. Cordero se siente segura regresando al aprendizaje en persona porque está vacunada. Pero también desearía que fuera requerido que se vacunaran sus estudiantes elegibles para la vacunación.

Ahora, se encuentra navegando la desinformación en el salón de clase también. Muchos estudiantes le han dicho que sus padres no creen que las vacunas sean seguras.

“Me han dicho que quieren ser vacunados, pero sus padres no los dejan,” dice Cordero. Siempre que es posible, el maestro de biología les explica a los estudiantes y a sus familias, quienes son predominantemente latinos, cómo funcionan las vacunas y la importancia de recibir la vacuna tan pronto como sea posible.

Luchando Para Encontrar Apoyo

En muchas familias latinas, explica Cordero, hablar sobre la salud mental es tabú. Trabajar duro frecuentemente se convierte en un mecanismo de afrontamiento.

“Todavía tengo un trabajo y todavía estoy recibiendo un cheque,” dice Cordero. “Estoy agradecida. Siempre pienso en mi papá, quien trabaja de pie todo el día.”

El padre de Cordero es un operador de maquinaria en una bodega de acero en Los Ángeles. “Cuando pienso en mi papá, pienso en qué lujo he tenido de estar en casa y enseñar desde mi habitación,” agrega.

Gutiérrez se siente similarmente sobre el énfasis que se le pone al trabajo dentro de las comunidades latinas. 

“Aún durante el verano, estoy sentada en el sillón y mi madre entra diciendo, ‘¿Qué has hecho todo el día?’ [a lo cual le respondo] ‘Mamá, me estoy relajando,” dice ella. “Relajarse no paga las cuentas,’ [responde mi mamá.] Entonces eso ha sido una lucha. Definitivamente es parte de la cultura el solo seguir trabajando y no parar.”

Aún como personas adultas, ambas Cordero y Gutiérrez todavía tienen dificultad para discutir la salud mental y encontrar ayuda dentro de sus propias familias. Ellas tratan de mencionarlo de vez en cuando, pero el tema frecuentemente es descartado.

Pero el estigma no es la única barrera para encontrar apoyo. El año pasado, Goetz era la única latina en su departamento entre un profesorado predominantemente blanco. Frecuentemente se sentía aislada y no se sentía apoyada por el jefe de su departamento. Al final del año, su contrato no fue renovado y tuvo que encontrar una escuela nueva.

Codero también lucha con encontrar apoyo sustancial.

“Sentía que la gente nos tiraba recursos a nosotros como maestros, como, ‘aquí hay una prueba gratis [para un recurso en línea],’ pero no nos dicen realmente cómo navegar una pandemia,” dice Cordero. “A veces me siento frustrada con la falta de dirección.”

Mecanismos de Afrontamiento Saludables

Al entrar en un nuevo año lectivo en persona, los maestros latinos están aprendiendo del año pasado y tratando de encontrar mecanismos de afrontamiento más saludables. Cordero ha empezado a practicar yoga y se conecta con otros maestros de su escuela para obtener apoyo.

Gutiérrez acudió a los medios sociales para conectar con otros maestros que comparten sus experiencias. Pero lo más importante es que ella cree en la terapia individual como el mejor recurso para todos los maestros.

“Sigo diciendo esto porque es cierto: los maestros necesitan terapia,” dice Gutiérrez.

Aunque estos maestros sean apasionados por el aprendizaje de sus estudiantes, el año pasado les enseñó que su salud mental es esencial para el éxito de ambos ellos y sus estudiantes.

Para Goetz, cuidar su salud mental es un proceso constante.

“Tengo que recordarme a mí misma que no puedo ayudar a mis estudiantes si no me estoy ayudando a mí misma,” dice Goetz. “No puedo cuidar a mis estudiantes si no me estoy cuidando a mí misma.”

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  1. Baker CN, Peele H, Daniels M, et al. The experience of COVID-19 and its impact on teachers’ mental health, coping, and teachingSchool Psych Rev. Published online March 4, 2021. doi:10.1080/2372966x.2020.1855473